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Chile
Chile: no se puede tapar el sol con un dedo

Durante dos meses los ojos del mundo concentraron su atención en Copiapó, norte de Chile, donde tomaba lugar una intensa labor de rescate de 33 mineros atrapados a más de 700 metros bajo tierra. La ocasión fue aprovechada por el gobierno de Sebastián Piñera para proyectar una imagen de país desarrollado cercano al primer mundo a través de un despliegue de recursos humanos y tecnológicos ampliado por los medios de comunicación. No obstante, fueron los mismos medios los que develaron las terribles condiciones en las que el capitalismo somete a los trabajadores del subsuelo para acrecentar ganancias, a costa incluso de vidas humanas. Esta vez, la realidad no pudo ser ocultada por el show.

Ante las denuncias de negligencia y desamparo laboral que se escurrían por la radio, la televisión, el Internet y los periódicos, el mandatario chileno declaraba luego de finalizado el exitoso rescate de todos los mineros de su prisión subterránea: “se van a cambiar las formas de hacer las cosas, porque un país que quiere ser desarrollado debe respetar a los derechos de sus trabajadores y trabajadoras”.

Aquellas afirmaciones fueron pronunciadas mucho después de que el diputado socialista chileno, Fidel Espinoza Sandoval, revelara un informe de la Dirección de trabajo de ese país que demostraba que la negligencia no solo había sido de los dueños de la minera San Esteban, sino también del Estado. “Este informe categórico y lapidario, señalando que tales hechos constituyen un incumplimiento grave a las condiciones generales de seguridad de los lugares de trabajo e implica que no se han tomado las medidas por parte de los empresarios para proteger la vida la salud y la integridad de los trabajadores (...)”este informe ha sido ocultado por el Gobierno”.

Sucedió que luego de ocurrido el incidente los familiares de las victimas sepultadas reclamaron que los dueños de la minera San Esteban, Marcelo Kemeny y Alejandro Bohn, tenían a sus trabajadores en terribles condiciones de trabajo que ya se habían cobrado varias vidas antes. Algo confirmado por el ex director del Servicio Nacional de Geología y Minería (Sernageomin), Anton Hraste, quién señaló que aquella mina fue clausurada en 2007 luego de que el trabajador Manuel Villagrán muriera en un accidente y se demostrara que el estado de los suelos era tan inestable que obligaron su cierre permanente. “Esa mina no debió reabrir nunca”, dijo en Hraste indignado a la red de noticias TeleSur.

Eso quería decir que la reapertura de la mina a mediados de 2008 se dio en contra de las primeras disposiciones de aquella oficina estatal. La sospecha de que se cometieron irregularidades para volverla a hacer funcionar y también en su fiscalización, obligó a Piñera a exigir la renuncia de Alejandro Vio, el sucesor de Hraste. Todo esto mientras el miedo y la esperanza jugaban en los corazones de los 33 y de sus familiares.

Las denuncias por corrupción comenzaron a emerger y uno de los dueños, Alejandro Bohn, le dijo a la prensa que para reabrir la mina ellos (los dueños) se, “contactamos a las autoridades; nos exigieron un estudio profundo geomecánico. Sernageomin los analizó, se le hicieron presentaciones a los técnicos y llegaron a la conclusión que era perfectamente factible reabrirla (...) quiero ser muy tajante al respecto: en este procedimiento de reapertura, no hay nada de corrupción”

Bohn también anunció que debido a la necesaria paralización de la mina para proceder a la búsqueda y rescate de los mineros y el costo que tendrá esta operación, era probable de que la empresa no pueda pagar los sueldos de los trabajadores cuyo número sobrepasaba los tres centenares. “Todo depende de lo que logremos hablar con las autoridades. La nuestra es una compañía minera pequeña, mediana, cuyo único yacimiento en explotación era la mina San José”, se excusó el dueño de la minera San Esteban, que luego admitió, además, que ninguno de los 33 atrapados bajo tierra contaba con alguna clase de seguro social en caso de que accidentes como este sucedieran.

El interventor de la Compañía Minera San Esteban, Jorge Quiroz, quien luego de un estudio consideró que la minera San Esteban era sostenible sin la mina San José, su principal activo, y además mientras se mantuvieran satisfactorios estándares de seguridad para los trabajadores. De acuerdo a El Mercurio, de Chile, la empresa tenía activos de un total de 10 millones de dólares y pasivos que 19,7 millones, además de 2,7 millones destinados a indemnizaciones a 328 mineros despedidos y finalmente, 20 millones que tendría el costo del rescate.

La imposibilidad de la minera de pagar salarios hizo que varios sindicatos mineros propusieran que el Estado realice un préstamo a la empresa para que pague los sueldos.  “Nosotros también necesitamos ser rescatados de la cuestión social que esto genera (...) la indemnización nos permite tener la tranquilidad de alimentar a nuestra familia y salir a buscar trabajo”, le dijo a la agencia ANSA Javier Castillo, tesorero del sindicato número dos.

Pero el Gobierno de Chile rechazó esa posibilidad a través del subsecretario del Trabajo, Bruno Baranda., quién argumentó que, “el Gobierno no puede legalmente hacerse cargo de responsabilidades laborales tales como el pago de remuneraciones o las cotizaciones previsionales (seguridad social)”.

Al respecto de las indemnizaciones y los obreros desempleados a raíz del cierre de la mina, el Ministerio de Trabajo organizó en septiembre una feria laboral para conseguir empleo para aquellos trabajadores en otras partes del país. El resultado fueron 1.200 propuestas de trabajo en labores relacionadas al sector pero con bajos beneficios salariales, de acuerdo a una nota de la BBC Mundo escrita por Valeria Perasso.

Por otro lado, también se hizo evidente la inseguridad laboral dentro de la industria, algo que el presidente Piñera prometió cambiar en los próximos años mientras el rescate ocurría. Todo esto mientras medios como TeleSur informaran que en los últimos diez años cerca de 403 trabajadores del sector minero perdieron la vida en accidentes de trabajo y otros tantos miles quedaran mutilados o lisiados de por vida.

Así, el presidente de los mineros artesanales o “pirquineros”, como se los conoce dentrote Chile), Ignacio Nazar, manifestó en agosto que su sector se organizó para luchar contra aquellas condiciones de inseguridad de las minas en Chile. “Estamos luchando para que en nuestro país ponga en marcha la declaración 176 de la Organización Internacional del Trabajo (OIT)”, le dijo a TeleSur.

Las promesas de reforzar la seguridad laboral en aquel sector, además de revisar la correspondiente legislación y crear nuevas regulaciones para la industria hechas por el presidente Piñera tampoco fueron bien recibidas por Confederación Minera de Chile, cuyo presidente, Néstor Jorquera, calificó de, “pura parafernalia y no se va a cumplir con lo prometido”.

Finalmente, mientras los medios demostraban al mundo la sofisticación tecnológica y organizativa de Chile al resto del mundo y algunos productores de televisión se "inspiraban" en lo visto para realizar un reality show sobre los mineros en EE.UU., también se informaba sobre recientes siniestros infortunados y mortales que aún se deban a lo largo del territorio nacional.

El 7 de septiembre mueren 4 mineros en Antofagasta en una explosión producto de la colisión de un vehículo que transportaba explosivos para la faena minera.

El 7 de octubre murió Jaime Eduardo Gutiérrez Zapata, de 44 años, falleció luego de que una roca de 10 toneladas lo aplastara mientras realizaba perforaciones en el yacimiento Chuquicamata, a 245 km de Antofagasta (norte).

El 15 de octubre, justo un día después de que los mineros fueran rescatados completamente, falleció un joven minero de 26 años de la mina Botón de Oro, en la provincia de Petorca, en el centro de Chile.

El despliegue mediático no pudo encubrir las terribles condiciones de trabajo que soportan miles de mineros en Chile y aunque el rescate de los 33 hombres en Copiapó fue utilizado para mostrar un país moderno y sofisticado, los muertos y las negligencias empresariales también salieron a la luz.

*    Este artículo fue elaborado con información extraída de TeleSur principalmente
Fonte: La Época - Acesso em 18/10/2010
Carlos Moldiz


 
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